Cómo las cervezas psicodélicas unieron a un antiguo imperio: la historia del Imperio Wari

Iconografía de una vasija Conchopata que representa a una deidad con vainas de semillas de vilca creciendo de la cabeza.
Iconografía de una vasija Conchopata que representa a una deidad con vainas de semillas de vilca creciendo de la cabeza.
Crédito de la imagen: J. Ochatoma Paravicino

Los arqueólogos creen que las cervezas psicodélicas pueden haber jugado un papel importante en la administración del Imperio Wari, que gobernó los Andes hace unos 1.000 años.1

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Hallazgos arqueológicos recientes sugieren que en el antiguo Perú, una cerveza enriquecida con sustancias psicodélicas desempeñó un papel fundamental tanto en el gobierno del imperio como en la consolidación de la unidad social. En un estudio publicado en la Revista de Arqueología Americana, el investigador independiente Jacob Keer y el Dr. Justin Jennings, del Museo Real de Ontario en Toronto, en su artículo «Afterglow: Cerveza de Vilca, Sentimientos Prosociales y Geopolítica Wari en los Antiguos Andes», argumentan que la cerveza de vilca, consumida en festines durante el período Wari, podría haber sido utilizada como herramienta para fortalecer la cohesión psicológica de la sociedad.

Una jarra del asentamiento wari de Conchopata, posiblemente utilizada para servir cerveza en festines.
Crédito de la imagen: José Ochatoma

Según la investigación, en estas fiestas organizadas por las élites Wari, la sustancia psicodélica —conocida localmente como vilca— extraída de las semillas del árbol Anadenanthera colubrina se mezclaba con una cerveza elaborada con los frutos del Schinus molle (pimentero peruano). Esta mezcla contiene compuestos similares a la bufotenina y la DMT (dimetiltriptamina), que, como ha demostrado la investigación química moderna, afectan a los receptores de serotonina en el cerebro.

Estas sustancias aumentan la neuroplasticidad al reorganizar temporalmente las conexiones entre las neuronas del cerebro humano. Los científicos argumentan que esta interacción química fortalece los sentimientos a largo plazo de empatía, apertura y pertenencia en las personas. Según Keer y Jennings, las élites Wari lograron unir a las comunidades recién conquistadas dentro del imperio explotando este efecto de «recableado cerebral» con fines sociales y políticos.

Las fiestas unían a la gente

Ubicado en el valle de Ayacucho, en los Andes centrales, el Imperio Wari fue una vasta civilización que gobernó desde el 600 a. C. hasta el 1000 d. C. Este sistema, centrado en grandes ciudades como Huari y Conchopata, creó un sólido orden político, pero le resultó difícil mantener unidos a los diversos grupos étnicos.

Los investigadores señalan que el gobierno Wari empleó un método denominado «política de fiestas» para resolver este problema. Grandes ceremonias de bebida, celebradas en patios cerrados y dirigidas por la élite, servían tanto de entretenimiento como de integración política. Las familias comunes traían su propia comida y bebida, que se servía en vasijas de cerámica decoradas con símbolos Wari. En estas fiestas, la gente no solo compartía comida y bebida, sino que también participaba en una experiencia mental compartida, erosionando las fronteras de su identidad y experimentando una sensación de unidad con los demás.

Restos que incluyen huesos, cerámica, materiales vegetales y diversos artefactos de una celebración Wari en Quilcapampa.
Crédito de la imagen: Lisa Milosavljevic

La principal afirmación del artículo es que la cerveza con vilca no solo induce alucinaciones temporales, sino que produce un efecto neuroquímico a largo plazo llamado «resplandor». Los autores se basan en investigaciones neuropsicológicas contemporáneas para señalar que se han documentado cambios sostenidos en la conectividad cerebral incluso semanas después de consumir sustancias como la ayahuasca o el LSD.

Este efecto a largo plazo puede aumentar la empatía, la tolerancia y el sentido de comunidad. En el caso de los Wari, estas cualidades podrían haber generado el capital social que anhelaba el órgano central de gobierno del imperio. Los autores lo dejan claro al argumentar y señalar que los efectos de la cerveza de vilca no terminaban de la noche a la mañana. Generaban un sentido de unidad que perduraba, quizás incluso semanas o meses. Esto impulsó a los pueblos conquistados a aceptar el nuevo orden.

Evidencia arqueológica

La evidencia que respalda esta tesis incluye análisis isotópicos de vasijas de cerámica a gran escala, residuos de semillas de vilca y frutos de molle hallados en asentamientos Wari. Además, se cree que figuras frecuentes en el arte Wari, como representaciones de deidades con plantas brotando de sus cabezas, simbolizan experiencias psicodélicas.

Las jarras con cuello de cara y los templos en forma de D hallados en el sitio de Konchopata se interpretan como lugares donde se celebraban estos rituales ceremoniales de bebida. Se cree que las bebidas utilizadas en las fiestas estaban dedicadas a los ancestros fallecidos, y que estas simbólicas «bebidas transformadas» se redistribuían a la comunidad.

  1. Keer, J., & Jennings, J. (2025). Afterglow: Vilca Beer, Pro-Social Feelings, and Wari Geopolitics in the Ancient Andes. Revista De Arqueología Americana, (43). https://doi.org/10.35424/rearam.i43.6051[]
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